Cómo Cocer Piezas de Cerámica: De la Arcilla al Esmalte en un pispás
Ya que llevo una temporadita (larga) embelesada con la cerámica y no puedo parar de hacer
pruebas, moldear, pelearme nuevamente con el torno, pintar un poco con esmaltes o engobes (ya probaré las ceras y acuarelas), etc… creo que es el momento perfecto de compartir MUY

resumidamente el proceso de cocción de piezas de cerámica (de baja temperatura*), desde la creación pasando por el esmaltado de las mismas para finalizar con un artículo único hecho por nosotr@s:
1. Preparación de las Piezas:
En primer lugar debemos moldear la arcilla en la forma deseada o diseñada previamente, o ir de por libre a lo que nos lleve nuestra creatividad (yo prefiero trabajar generalmente de este modo).
Tenemos que asegurarnos sobre todo y continuamente de que las piezas estén bien alisadas, las paredes en la medida de lo posible homogéneas y sin burbujas de aire, ya que esto puede causar grietas y que se rompan durante la cocción o, después, una vez horneadas.
Podremos decorarla con engobe en este primer paso cuando la pieza está en crudo, antes del primer horneado o elegir hacerlo mejor después, tras el primer horneado y antes de la segunda cocción.

2. Primera Cocción (Cocción Bisque o de bizcocho):
Una vez que tus piezas estén completamente secas (teniendo ciertas consideraciones en mente, como por ejemplo: en invierno se tarda considerablemente más tiempo que en verano), podemos llevarlas a un local especializado e cerámica que alquile el horno o, si posees uno, colócalas con mucho cuidado en él.
La temperatura ideal para la cocción para bizcocho suele estar entre 900°C y 1050°C, aunque cada tipo de arcilla tiene sus recomendaciones, dependiendo de la función que vaya a tener la pieza. Este proceso elimina la humedad y convierte la arcilla en una forma más dura y resistente: lo que llamamos las piezas en bizcocho.

Tras el proceso del horneado deberemos dejar que las piezas se enfríen lentamente.
Después, una vez bizcochadas podremos limpiarlas con un pincel de restos o polvo que hayan podido almacenar para, posteriormente, pasar al siguiente paso y ¡más creativo!
3. Esmalte (Glaze):
Una vez que las piezas están comopletamente frías, es hora de esmaltarlas.
Antes, es necesario con una brocha o pincel limpiarlas del polvo, partículas o residuos que hayan podido quedarse en la pieza tras el horneado. En este paso, se recomienda el uso de máscara o mascarilla antipolvo para no inhalar dichas partículas de cerámica.
Podemos elegir decorarlas antes con engobe, como hemos comentado, o si queremos que las piezas sean adecuadas para uso alimentario (con esmaltes sin plomo ni cadmio) procederíamos ahora.
Otra opción también sería dejarlas sin esmaltar (es decir, solo bizcochadas) o con un esmalte que no sea para uso alimentario y que dé una textura diferente. Sin embargo, si no las esmaltamos tenemos que tener especial cuidado a la absorción de humedad o agua al ser un poco porosas, por lo que se recomienda al lavarlas (a mano) secarlas con la base boca arriba o, si las usamos como maceteros, protegerlas del agua con una maceta interior.
Aplicaremos el esmalte de nuestra elección, asegurándonos de cubrir todas las áreas con mínimo 2

capas. Aquí podemos usar diferentes técnicas: con pinceles, esponjas, la inmersión de la pieza en
esmalte, por vertido e incluso atreviéndonos con el aerografiado con pistola.
Tendremos que prestar especial atención a la base de de nuestras piezas. Si queremos que quede esmaltada esa parte no podrá rozar la placa del horno sino que tendremos que usar soportes de carga para alzarla sobre ella y evitar, de esa forma, que queden pegadas (y los sustos o destrozos que ello conlleva). Normalmente podemos limpiar con una esponja los restos de esmalte de la base o pensar en un diseño en que no haya que esmaltar la base de las piezas y de esa forma poder colocarlas directamente sobre la placa, al no haber riesgo de vitrificación.
4. Segunda Cocción (Cocción del Esmalte):
Después de que el esmalte se haya secado, colocamos las piezas nuevamente en el horno. Esta vez, la temperatura debe ser más baja que la que hayamos usado en el bizcocho, dependiendo del tipo de esmalte que estemos utilizando.
Al igual que en la primera cocción, revisa que el horno alcance la temperatura adecuada y mantenla
durante el tiempo recomendado. Luego, apágalo y deja que las piezas se enfríen.
5. Resultado Final:
¡Y voilà! Después de este proceso, conseguimos hermosas piezas de cerámica artesanales, listas para ser admiradas y utilizadas. Cada pieza es única y refleja mucha creatividad y esfuerzo.

cyya 🙂