Desde el principio del proyecto, quería que una de las señas del mismo fuera la imperfección (como la vida misma) o la búsqueda de la felicidad y belleza en las cosas imperfectas. Porque mi experiencia me dice que lo «perfecto» no existe y de existir siempre dudaremos de haberlo encontrado, ya que siempre querremos seguir avanzando en el camino. Así que lo más sencillo sería disfrutar de la imperfección en todas sus formas o lo que viene siendo el concepto tradicional de Wabi Sabi: resumido es la capacidad de encontrar belleza en la imperfección, la simplicidad y la rusticidad de lo natural aplicado a objetos cotidianos o elementos arquitectónicos.
Podemos entonces abrazar esta idea, y aceptar que lo imperfecto tiene errores pero también libertad y aprendizaje.
Por eso, en todas las manualidades que hago se pueden observar ese titubeo o errores característicos del aprendiz o amateur, lo irregular del rebelde que busca alejarse de líneas puras, estrictas y uniformes. Sino que también evocan (o eso espero) el entusiasmo por lo nuevo, singular o diferente y el espíritu acogedor, libre y vulnerable de mostrar nuestras debilidades. El carácter de que lo que hacemos es artesanal y único porque, aunque nos inspiren, claramente no habrá otra pieza u obra exactamente igual a otra y estará hecha a mano por un@ mism@ (con la satisfacción personal que ello conlleva 😛 ). Ese espacio
Aunque irregular, por supuesto (como dice mi profesora de cerámica) hecho con amor.
Y, por último y más importante, nuestras «obras de arte» están basadas en nuestra vida, emociones y pensamientos, es decir que, a través de esas obras intentamos expresar algo. Aunque este punto da para futuro post del blog.
cyya 🙂