¿Seguir con mi hobbie o no? Ésa es la cuestión.
Bromeaba con mi profesora sobre escribir un blog acerca de los problemas que surgen en el arduo mundo y aprendizaje de la cerámica (en el que por cierto todo el mundo es bienvenid@ a participar y compartir su experiencia). Y ponerle el título precisamente de: «Quiero tirar la toalla con la cerámica… pero no puedo». No sé al resto, pero esto de la cerámica a veces se me hace muy cuesta arriba: piezas en crudo que no toman la forma deseada porque parece que tienen vida propia, peleas con piezas al torno porque la pella esté demasiado húmeda o se me ha colado alguna burbuja, esmaltes que no quedan como espero, horno que da error porque no llega a la temperatura marcada y arruina una decena de piezas a las que se ha dedicado horas y horas de trabajo e ilusión… Todo es tiempo perdido, pienso. Pero al dejar pasar varios días (no por descansar, sino por la vorágine del día a día), lo echo de menos. Y es a lo que me agarro en estos momentos en que mi hobbie más que darme felicidad me trae más frustración a mi vida. Y ahora mismo no es lo que más necesitamos.
Espero que le pase también a más gente, por eso del consuelo de tontos. No porque desee el mal ajeno… pero bueno, también por compartir desgracias se hace más ameno.
cyya