Debería volver al blog tras estos meses. Sobre todo tras los dos últimos que han sido frenéticos porque no he podido parar ni un finde con los talleres de pintar cerámica. También porque tengo que sacar tiempo de donde pueda para diseñar y crear desde cero stock para un futuro proyecto (ya os contaré más adelante). Además de los varios pedidos que tengo entre manos con fecha límite para entrega. ¡Esto va viento en popa!
Volviendo al asunto de este post que es la ORGANIZACIÓN DE EVENTOS, que tanto me gusta que incluso estudié hasta un máster sobre ello… Y es que crear para un evento me supone la excusa perfecta para realizar manualidades de todo tipo en torno a una temática central (elegida de momento por mí, pero pensando en PUPU, obvio). La alegría de ver cómo todo va cobrando forma, desde la elección y preparación casera de la repostería sana para peques hasta los pequeños detalles que reflejan la esencia del evento, es realmente especial, al hacer que ese momento sea inolvidable para quienes lo disfrutan (o eso esperamos) y para una misma al crearlo. Es un acto de amor y dedicación, donde cada esfuerzo vale la pena porque estamos creando recuerdos que perdurarán en el tiempo. Y eso espero que signifique para Pupu en un futuro… o eso estoy intentando construir desde una base de creatividad e ilusión familiar.
Sin embargo, también hay dificultades en este proceso, y es importante reconocerlas para anticiparse:
- Planificación: Aunque me encante hacer listas, coordinar todos los detalles puede ser desafiante, especialmente cuando surgen imprevistos, cambios de última hora o las cosas no salen como esperas.
- Tiempo y dedicación: Crear algo con amor requiere muuucho tiempo, paciencia y esfuerzo constante, lo cual puede ser agotador. Cuando una tarea planificada como supuestamente sencilla se convierte en algo tedioso que requiere más tiempo del previsto es un poco frustrante…
- Presupuesto: A veces, las ideas más bonitas necesitan ajustarse a las posibilidades económicas, lo que puede limitar la creatividad. O al contrario y podemos encontrar alternativas sostenibles que hacen florecer aún más nuestra creatividad. Pero aquí hemos venido a quejarnos 😛
- Expectativas: Es difícil complacer a tod@s y cumplir con las expectativas de quienes confían en nuestro trabajo. Por eso, lo mejor es hacerlo siguiendo nuestro estilo y criterio, y ser fieles a nosotr@s mism@s.
- Imprevistos: Desde retrasos en entregas hasta problemas técnicos, siempre hay obstáculos que superar con calma y paciencia. Y ser originales en encontrar alternativas a lo que no sale o aceptar la derrota…
- Emociones: La carga emocional de querer que todo salga perfecto puede ser abrumadora, pero también es lo que hace que el proceso sea tan especial. En mi caso, en el primer «evento» terminé tan sobrepasada que decidí no volver a repetirlo. Obvio que «nunca se puede decir nunca» porque aquí estoy un tercer año repitiéndolo con más amor, pero más experiencia para enfrentarme a estos días.
La imagen es de una tarta para un baby shower que me presté a organizar hace unos años, nada saludable por cierto, pero muy bonita y representativa de la temática de la fiesta: el chocolate (y no porque a mí me encante). Ojalá yo hubiera tenido un baby shower también, quizá tenía que habérmelo organizado yo misma, pero supongo que en ese momento mis prioridades eran otras… tampoco es que me encante ser el centro de atención, como much@s saben.
cyya! 🙂